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Despiden al Carnaval con “pintadera”

En pocos lugares de la ciudad se despide al Carnaval con el tradicional “Martes de Pintadera”; los “toldos”, prácticamente extinguidos *En la colonia Peña, jóvenes y niños jugaron a pintarse ellos y a quienes encontraban a su paso

Pintura, agua, trapos o esponjas, niños, jóvenes o adultos, este martes de pintadera se vivió nuevamente con poca participación, pero quienes sí jugaron, disfrutaron de un día de asueto tirándose pintura hasta el cansancio, entre risas, con los vecinos y la familia, evitando manchar las paredes de las casas, así como los vehículos, siempre supervisados por alguien que estuviera tranquilo y sin consumir alcohol, la tradición se preserva y se pretende que en las colonias populares, como La Peña, las siguientes generaciones las conserven.

 

Aunque con muy pocos participantes, el tradicional martes de pintadera se sigue practicando, jugando y disfrutando por casi todas las edades en la ciudad, esto aunque poco a poco con la implementación de eventos concentrados en algunos puntos, están haciendo que dicha tradición se vaya perdiendo e incluso volviéndose un tanto elitista para discernir entre quienes se quedan en sus colonias a pintarse entre vecinos y quienes acuden a dichas eventualidades.

 

Los barrios tradicionales, las colonias populares y poblados que forman parte de la ciudad, fueron conocidos hasta hace una década en Campeche como la meca de la diversión y el respeto de las tradiciones derivadas de las celebraciones de la carne durante el Carnaval del Estado que originalmente tiene un toque religioso, pero que poco a poco se han ido perdiendo estas tradiciones por diversos motivos, entre ellos la forma tan limitada en la que las autoridades quieren congregar al mayor número de gente en un solo espacio para que el costo de limpieza sea menor.

 

Claro, porque por trascendencia la pintadera es un tiradero de pintura en el mejor sentido de la palabra, los ciudadanos que aún optan por quedarse en sus colonias se ponen sus harapos más sencillos, los tenis más viejos o sus chanclas,  rebuscan entre sus cosas los botes de pintura que han quedado después de retocar el color de sus casas o el cambio de look a las mismas, las ropas más viejas las convierten en franelas que usarán como las armas más certeras para abarcar más espacio y manchar más a sus oponentes.

 

Todo desde lo que era el lunes de “mojadera”, para que en la pintadera desde que abran los ojos, comenzarían a preparar sus trastes y cubetas para rebajar la pintura y tener preparadas las cargas con las que estarían bañando a su vecinos, amigos y familiares que quisieran participar en dicha tradición.

 

Hace algunos años, era común ver en los barrios de San Francisco, San Román, Santa Lucía, Guadalupe y Santa Ana toldos y una gran participación de los habitantes de dichos barrios, incluso los más jóvenes de éste último pusieron de moda el recorrer en grupos grandes otras demarcaciones para enfrentarse con pintura contra los jóvenes de los demás barrios, esto después de que pasaran aquellos tiempos de pandillas y grupos vandálicos, hace un par de décadas los enfrentamientos fueron a brochazos y globos de agua, tal como una guerra de pasteles.

 

Conforme han pasado los años, las nuevas generaciones han tratado de preservar las tradiciones, seguir pintándose entre los vecinos y pintar con autorización al que pase por la calle que se convierte en el escenario de la guerra de trapazos y cubetazos de agua con pintura; “la cosa era divertirse, no había reglas ni tanta preocupaciones, bueno así era en un principio, porque hubo tiempo que algunos jóvenes comenzaron a usar pintura de aceite, se escuchó también de quienes le ponían pica-pica a la pintura, entre otras cosas que eran de maldad, pero por lo general no había tanto problemas”, señaló una de las participantes que solo veía desde su casa a sus hijos.

 

Ayer martes, luego de una ardua búsqueda por casi toda la ciudad, fue en la colonia la Peña donde aún se conservan parte de las tradiciones durante las celebraciones carnestolendas como el martes de pintadera; cerca de 30 jóvenes entre niños y no tan niños, desde temprana hora empezaron a salir a la calle para preparar la pintura con agua que iban a utilizar para jugar la pintadera 2019.

 

Algunos mencionaron que ya es poca la gente que se presta al juego. “Aquí se trata que desde chavitos sepan que es un juego y no se hace con malicia, si alguien pasa y nos dice que no, pues no se le pinta, pero prefieren irse por otro lado, aquí lo que importa es divertirnos solamente”, dijo uno de los participantes.

 

Aun así en la colonia Morelos y Bellavista no hubo quien jugara la tradicional pintadera, la mayoría de los ciudadanos se fueron a uno de los puntos de mayor aglomeración para jugar con campechanos de distintas colonias, aquellos lugares que en algún momento se sale de control tanto el consumo de alcohol como el juego y se convierte en una bomba de tiempo, pues ya alcoholizados es muy fácil perder los estribos y buscar vengarse de un pequeño problema que se podría arreglar hablando.

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